Los primeros 1000 días de la vida son cruciales para el establecimiento de la microbiota intestinal y la maduración del sistema inmune. Desde el nacimiento la composición de las comunidades microbianas del intestino sufre cambios contínuos, con un aumento gradual en la diversidad filogenética para finalmente converger hacia una microbiota semejante a la adulta al final de los 3 años de vida. Existen una serie de factores que durante el período perinatal y la edad temprana pueden alterar el correcto establecimiento de nuestra microbiota.